Apr 23, 2005

La carrera

Esta mañana me abre los ojos mi ya amigable dolor de espalda, me alerta de mi posición fetal y mis blancas sábanas cubriendo mi vulnerable cuerpo. Pues, les cuento que hoy es un día diferente, no que mi lector sepa la diferencia pero en un final esto llega a ser detalle irrelevante. Una vez que mis párpados logran separarse victoriosamente de sí mismos me encuentro al mundo ante mis pies, y de alguna manera, no me emociona. Tengo, arrodillado ante mi, un futuro próspero y de postalita, pero mis hombros se levantan en una actitud indiferente que aún no llego a comprender. Resulta que la ausencia tuya me priva de todos los otros placeres que me rodean, y yo sin entender. Ya no estas, y yo, desde el punto cero. Desde el umbral. Comenzando caminos. Tengo que atar cabos que mi estupidez rompió, y desde mi adentro canalizar toda mi energía para independizarme de lo que mis pies sufrieron encadenados. Y desde mis mentiras se asoma una verdad que sofocada y ensangrentada pide ayuda y misericordia, y yo, ignorando la realidad, encaprichado en mi propia nube que acaba de nacer, echando vuelo siento la brisa masajear mi cabellera.
Suena el balazo penetrar el aire y repetinamente iniciamos esta carrera que ya todos sabemos, supimos, y sabremos que no tengo oportunidad alguna de siquiera llegar a la meta.
***
Cuando cuente hasta tres abrirás tus ojos y despertarás de tu hipnosis. Uno, dos...

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