Con el aura negra las decisiones son muy firmes. En la oscuridad el camino es más fácil de seguir. Ese camino imaginario en el que me empeñé en recalcar la equis que marca el codiciado tesoro. Ese camino nos pone parches en los ojos y señala nuestras patas de palo.
He salido de la oscuridad, aunque sé que un loco nunca admitiría su locura. Estoy en buen estado anímico, superando obstáculos, jugando ajedrez con la soledad y manejando con la aguja marcando "Empty".
Los vientos soplan recordando viejas estaciones pero yo vuelvo a la simple, tajante: "Lluviosa" y "No lluviosa". Me escondo entre sus cordilleras, las tomo prestadas y las uso como ofrenda para el monstruo. Me preparo para hacer mi danza de la lluvia.
Mientras tanto, los trenes, los carros y es más, los aviones; continúan su rumbo. La civilización sigue haciendo de las suyas, burlándose de mis taparrabos.
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