May 31, 2007

Esperando el pasado

Hoy cayó el sol, las nubes lo abrazaron en su rojo fervor y la oscuridad vuelvió a retomar protagonizmo. El viejo y yo nos sentamos a hablar. Hablamos de lo perdido. Hablamos del engaño, hablamos de ti. Hablamos como usualmente van ese tipo de pláticas: sentados a lados opuestos de la habitación con los brazos cruzados y los ojos jugando el papel más importante. Hablamos mientras mi boca no se inmutaba y el disparaba verdades sin cesar. Hablamos y las palabras no eran importantes, eran la superficial vestimenta de lo que nuestras miradas querían decir. El hablaba fuertemente, con su tono seguro donde su lengua parece estar escarvando en piedra todo lo que dice. Creando diez mandamientos cinco a la vez. Habló y del hombre tomó lo que pudo. De repente era mi turno de hablar:

Nos retomamos a una vida atrás. Experiencias que en su conjunto hicieron crecer al hombre, le enseñaron a caminar y comunicarse. Eramos dos extraños, dos personas sin nada que perder y con un mundo por delante. Poco a poco aflojamos los piropos, ella sonrió y la autoestima compró tacones altos. Ella era un conjunto muy conveniente de unos y ceros en una pantalla inerte. Sin embargo la vida retomaba color en su presencia. La vida que se habia acostumbrado a describirse en blanco y negro. La distancia era la mayor de todos los hermanos. Entre ellos estaba la mentira, el tiempo y la confianza. Pero la distancia jugueteaba con todos ellos y luego los acusaba con los padres. La distancia tan traviesa llegó a conocer su fín. Fue entonces cuando los otros hermanos dieron la cara por ella. Entonces empezó el conteo regresivo. Dígitos que disminuían rápidamente, a velocidades indescriptibles por el hombre. Fue entonces cuando surgieron las canciones, infinitas letras narrando un presente o un futuro por venir. Miles y miles de notas dedicadas a lo más bello. La música y su sonrisa, la mejor combinación que pudo haber sido alineada en el universo. El corazón se fue aflojando, se derretía en su calor y bajaba la guardia. Tonto corazón. Pero la espera era cada vez menos, la vida se estaba preparando para abordar ese avión y mirarme a los ojos. Momentos antes de abordar los hermanos de la difunta hicieron huelga. La mentira, la mas experimentada dio la cara. Empezó a construir su red y en ella depositaba sus inseguridades. Construía realidades para luego aplastarlas como su presa. La mentira era la peor, la más astuta. La mentira siempre supo esconderse bajo las sombras. Llamaba a impostoras verdades para que tomaran su lugar y camuflar la vida. Esta batalla contenía dos lados, como todas las batallas, como las batallas que valen la pena. Un lado era un caos, una niña que faltaba a la escuela de día y hacía las tareas en la noche. Era una serpiente, tragando sin masticar. Y el otro, tan lejos, tan ignorante seguía la inersia. Esta inersia que parecía tan placentera, tan correcta, tan apropiada. El otro lado le agradecía a los dioses por haberle colocado en este tren de nunca acabar. El otro lado, con sus defectos al aire estaba abierto a nuevas realidades, nuevas realidades por recibir y acoger como verdades. Verdades aún impostoras, aún camufladas, hechas de plástico, de arsilla incapaz de resistir el calor y derritiendose a diario. Ambos lados conocían la harmonía al caer la noche, ambos lados sonreían y compartían un sueño. Ambos lados iban a formar uno, inevitablemente.

Llegó el dia. Amaneció bajo el volante. El sol acariciaba mis párpados y les justificaba su estado de ebriedad. El sol nutría mi cuerpo y me daba ganas de volar. Las horas, las largas horas se disminuían en ansiedad y mi destino era claro. Las señales de la carretera conversaban con mi razón y me escortaban hasta llegar al lugar donde nació la vida. El lugar donde la cigüeña dejó el mito a un lado y me trajo el bebé que con tanto fervor esperaba criar. Este bebé que ibamos a cultivar, que ibamos a hacer nuestro y lo ibamos a llamar Amor. Si, estoy consiente de que el nombre está trillado pero es que le seguía los pasos a Alejandro Filio, aun sin probar las noches en sus brazos de sol. Pues llegué, bajo la inhóspita luz florescente del aeropuerto, llegué temprano como era de costumbre: pasa que siempre que la vida me da un plan malobrado lo cumplo a la perfección. Esta vez las horas hicieron un complot con mis nervios, me rodearon el cuerpo e hicieron de mi estadía un temblor infinito. El reloj no me contestaba cuando le decía que apuntara la hora mas retrocedía sus brazos cada vez que se encontraba con mis ojos. Pero el tiempo en este instante era lo de menos, el tiempo se había arrodillado ante mi a suplicarme que lo tomara en cuenta, pero estaba bajo mi entendimiento que su coolaboración era inevitable.
Las puertas se empezaron a abrir. Las caras eran desconocidas y las descartaba imaginariamente. La tensión incrementaba dentro de mi. El sudor se daba la mano conmigo y el temblor era ya parte de mi. Del otro lado de las puertas se encontraba la vida, lideando con la aduana y violando el inglés. Del otro lado de las puertas la mentira, lista para ponerse el antifaz de verdad. Finalmente, las puertas revelaron mi vida, yo abrí los ojos lo más que pude y admiré su reencarnación humana. Era perfecta. Una muchacha delgada, de pelo largo y ojos llorosos. Una muchacha sacada de mi imaginación, exportada de mis sueños. Una muchacha desconocida pero extrañamente, una muchacha parte de mi. Inmediatamente mis pies iniciaron su locomoción y mis brazos se abrieron lo más que pudieron. Grave error. Los brazos entregaron mi corazón, como el más chivatón de los tipos malos de las películas. Los brazos probaron mis sospechas. Mi vida era real. Mi vida tenía nombre, y en ese momento tenía la vida entre mis brazos.

Entonces empezamos un nuevo capítulo. Las mentiras trataron de tatuarse su antifaz. Las sonrisas empezaron a deslumbrarme y la química levanto la mano en medio de una clase inhibida. Las realidades siempre fueron secuestradas, pero éstas encontraron una guarida comfortable, donde quisieron estar por largos lapsos de tiempo. Ella conoció mi mundo, que era mio nada mas. El viaje de regreso fue largo, fue cómodo, fue tenso. Fue un viaje hermoso. Mis dedos conocieron su cabello y cayeron a sus pies. Nuestras miradas se cruzaban descaradamente en un mutuo acuerdo. “Eras lo que esperaba, ¿ahora que?” Ahora el mundo, ahora la verdad que nunca fue verdad, ahora la mentira que nunca fue ahora. Pues las ruedas siguieron su curso, el camino se hizo cada vez mas corto y los nervios volvieron a tocar nuestras puertas. Nuestras manos se cruzaron, manos sudorosas, manos vulnerables. Nuestros labios ya se habían conocido tímidamente en un intento que dejamos pasar. Nos bajamos del carro y empezamos a construir la vida. Ella la mantuvo en una caja fuerte, una caja que algún dia tendría el valor de soltar en el océano y dejarla flotar libremente. Las sonrisas eran de más, y el calor humano dibujaba la escena. Mi mundo expuesto sin necesidad. Mi mundo expuesto por error. Mi mundo expuesto felizmente. Y asi me hice uno con ella, sin consultarla, sin pedirle permiso. Ella me daba tragos de amor, yo la bañaba en el mio.

Poco a poco, rápidamente, compartimos la vida. Nos hicimos de una cama donde cabiamos los dos. Nos dijimos ¿por qué no utilizarla? y nos hundimos en lo que no. Nos hundimos para siempre, para mal. Cerramos los ojos bajo la misma habitación y la guardia había renunciado. Mi corazón estaba desnudo, le estaban alimentando con uvas. Pero los "peros" existían. Los fantasmas se salieron de las historias de media noche y abundaban en esta realidad. Los nombres innombrables. Las verdades mentirosas. El corazón ajeno y despiadado que no terminaba de cruzar la frontera. El corazón que se decía corazón pero era mente. El corazón no jugaba ningún papel, el corazón latía, bombeaba sangre y le huía su forma caricaturezca para abrazar la anatomía. El corazón y sus andanzas no supo jugar las cartas, o mas bien supo demasiado sin revelar nada. Fue entonces cuando se intentaron las palabras, la confianza la mas joven de los hermanos intentó hacer cirugía a los muertos. Nos sentamos, no como se sientan padre e hijo, pero nos sentamos en nuestra cama, y discutimos las mentiras sin conclusiones. Aún camufladas, aún impostoras. Todas tapadas por un abrazo, un momento de silencio y el curso inevitable de los eventos. Ese bichito nunca murió. Ese bichito acampo dentro de mi y me trató de advertir. Pero fue ignorado. Seguimos viviendo, o al menos me interesa alegarlo. Los altibajos se hicieron protagonistas, mi felicidad se convirtió en una lucha. Un deseo de volver a manifestar mi sueño. Volver a experimentar la vida de la que me diste una probadita y me dejaste sediento. Pero ella estaba decidida a lo contrario. Decidió seguir alimentando el monstruo. Lo acariciaba cuando lo necesitaba y lo entrenó a su manera, listo para atacar a su disposición. El monstruo creció dia por dia. Creció ante mis narices y yo lo traté de obviar, trate de no creer en el. De hacer a un lado la fantasía. Pero ésta invadió mi realidad. La realidad que con tanto trabajo construí. El monstruo me trajo la sucia verdad de la nada.

Me levanté de las cenizas, aún con la vida entre mis paredes. Decidí amarla, una vez más. Todas las veces necesarias. Decidí engañarme yo mismo para luego culparla. ¡Ah! ¡Pero que mentira mas deliciosa! ¡Cómo disfrute de sus caricias! Cada vez que se acercaba y me decía que me amaba. Cada vez que me tocaba con ese amor tan real en su mentira. ¡Esa era la vida! Juntos hicimos planes. Juntos nos dimos miles de oportunidades, la mentira y yo. Juntos viajamos a lugares tan reales que ni la mentira lo podía creer. Miles de tardes entre mis brazos. Su sonrisa y la mia haciendo magia. El calor de su cuerpo. Su perfecta silueta a un lado de mi cama. Los sobrenombres. Los momentos de silencio incallable. El poder cerrar los ojos y dejarse caer hacia atras. Tener la fuerza para agarrarnos en la caida. Los pequeños detalles. La confianza, la pequeña confianza que jugaba un papel tan grande. Sus ojos al dormir. El sentimiento de su cabello. Su cabello que se encogía a diario. Los cambios, los miles de cambios para bien. Las celebraciones. El baile. El circo. Nuestras noches. Mi playa que luego fue nuestra. El sol en nuestras caras. Los planes. Los miles de planes infinitos. El sudor. La respiración cortada. El deseo. La pasión. La ternura. La dependencia, la dulce dependencia. El dia a dia. El todo el dia. El potencial. La magia. La química. La intimidad. Las miradas. Las miradas que hablaban entre si. Incallables. Impenetrables.

La mentira se hizo tan real que se convirtió en verdad. Una verdad arrepentida. Una verdad miedosa y confundida. La vida y yo fuimos pareja. Bailamos bajo la luna y disfrutamos de nuestro ritmo. El mundo me sonreía envidioso y yo me jactaba de querer estar bien. Pero la mentira no dejó de ser mentira. Su definición la llevaba tatuada junto con sus verdades. Como era de esperarse, la hermana distancia volvió a tocar la puerta de nuestra habitación sin ventanas. Nos dijo que todo iba a estar bien. Que el futuro iba a ser perfecto, que estabamos listos. La distancia y la mentira coolaboraron entre si. Hicieron de las suyas y me hicieron su jugarreta. La mentira que fue real, que fue sentida, que fue verdad, que está en el fondo de mi vida. La distancia que se escondió por un tiempo, usurpando otros corazones, haciendo de ellos un Romeo y Julieta mas que trillado. Una ilusión falsa o verdadera -que llega a ser lo mismo en mi realidad que es una mentira-. Ellas dejaron promesas, dejaron huellas y cabos sueltos. Dejaron un "muy bueno para ser verdad". Dejaron un peluche sobrevaluado. Un hombre sin vida.

La verdad llegó a contaminarlo todo. Sacó la cabeza en los peores momentos y fue imposible obviarla. Esta vez llegó para nunca irse. La mentira se transformó en dolor y todo lo consecuente. He llegado al final del camino. La vida vendió mi corazón y ahora lo ofrece de subasta. Yo me quedo diciéndome a mi mismo que este no es el post más largo que he escrito. Me quedo con una mano y una mente de souvenirs. Los guardo en el lugar de mi corazón a ver si llena el vacío. Ella habla de su libertad, de su felicidad. Ella habla del destino, se guia por las señales del Universo. Ella habla de conexiones espirituales. Conexiones ajenas a mi. Ella habla con acciones porque sus palabras son mudas. Sus acciones, en cambio, son letales. Sus acciones agarraron el micrófono y le gritaron al mundo las verdades. Verdades indecisas y confusas que no terminan de definirse. Pero para el mundo son verdades al fin.

La vida encontró otro vehículo, otros labios, otro "bito". Porque esas cosas del corazón aparentemente se reemplazan facilmente. Aparentemente no es como lo creo. La vida tiene nombre y cara, tanto como tiene derecho de correr libre, caer, levantarse y volverse a caer. Las cosas son más simples. Las cosas se dan o no se dán, y cuando se dán se arrepieten. Es un juego de "parchise" comiéndonos los unos a los otros. Los dados juegan la mayor parte y las fichas siguen su curso. Asi es. Que la voluntad no existe. Que el amor nunca nació. Que la vida es un ciclo. Que el karma es irrefutable. Que la felicidad es relativa.

Y yo, nuevamente del otro lado. Observando detenidamente como mi vida se arranca las máscaras y se dice viva. Como mi vida se quita el "mi" de su nombre y se convierte en vida. Ella se refiere a nuestro tiempo como un tiempo en cautividad. Ella se dice libre. Ella se dice viva. Yo observo con las manos atadas, con el corazón ausente, con los ojos desgastados y las energías desaparecidas. Observo sin nada que decir, rencoroso y adolorido. Observo sin vida, sin corazón; con su mano y su mente. Ambos los guardaré en mi alma. Los enterraré en un lugar secreto esperando que algún dia vuelvas y podamos hacer el trueque. Esperando que algún dia vuelvas sin las mentiras jugando de verdades, sin los fantasmas saliéndose de los cuentos para niños. Esperando encontrar la mujer a la que llamo Vida. La mujer que se ganó ése puesto. Esperando lo imposible.

Ahora el mundo es mi enemigo, tengo los ojos abiertos y estoy en posición de guerra. Claro que mis ojos nunca ven lo inminente y mi posición de guerra se ha burlado de si misma. Me he quedado sin nada que decirle al viejo. Este espera un relato a detalle de todo lo que ha pasado. De mi vida, mi extensa vida en este corto lapso de tiempo. Yo le doy esto: un vómito de palabras que sólo tienen sentido para las malinterpretaciones. Le doy lo que me queda, una historia increible, sin terminar. Sin conclusiones. Sin explicaciones. Una parte de mi que creo me ayudó a definirme. Una parte sobrevaluada, talvez, pero sincera en este momento y en este instante. La historia es honesta, no le rie a la verdad mas camina a su lado con la frente en alto. Y como le gustaría a esta historia nunca llegar a su fin. Cómo le gustaria quitarse el lazo que rodea su cuello y decirse a si misma que no se va a dejar caer para terminarlo todo. Esta historia que nunca debió ser relatada. Esta historia que debió de haber terminado hace mucho.

Ahora solo tengo verdades y verdades por descubrir. Ya no disfruto de la mentira. Ahora camino sin nadie a mi lado. Camino y sigo despertando en las mañanas. La historia se sigue contando y las versions alterarán hasta desvanecerse por completo. Respcto a los protagonistas, ellos siguen sus andanzas. Mirándose de reojo, reprimiendo verdades. La vida sigue viviendo. Yo sigo esperando.

Esperando el pasado...

1 Comments:

Anita said...

Me siento invasora al leer tus lineas, tan intimas, tan tuyas y no me creo en posicion de opinar pero ya encontraras otra vida a quien llamar tuya. Alguien quien camine a tu lado con verdades y sinceridad. No esperes el pasado, busca el futuro.